Para el año 2026, la economía peruana no solo se define por sus sectores productivos, sino por su capacidad de navegar un año electoral crítico. Aunque las proyecciones de crecimiento se mantienen optimistas (alrededor del 3.0%), la incertidumbre política actuará como un freno de mano para la inversión privada, mientras que sectores como el comercio y la infraestructura servirán de amortiguadores.
Veamos de manera ampliada los sectores clave bajo la lupa del escenario electoral de 2026.
El Escenario Macroeconómico y el «Efecto Elecciones»
El 2026 es un año de dualidades. Por un lado, el país goza de fundamentos macroeconómicos sólidos: una inflación controlada cerca del 2.5% y precios de exportación récord. Por otro, el calendario electoral —con la primera vuelta en abril de 2026— genera un compás de espera en las decisiones de gran envergadura.
- Inversión Privada: Se proyecta una desaceleración o incluso una ligera caída (algunas entidades como el IPE estiman un -1.3%) debido a que las empresas suelen postergar inversiones «hasta conocer las reglas de juego» del nuevo gobierno.
- Tipo de Cambio: La volatilidad será la norma. Mientras el BBVA y el BCRP prevén un sol fortalecido hacia finales de año (entre S/ 3.35 y S/ 3.55), esta estabilidad depende de que los candidatos líderes en las encuestas mantengan discursos moderados y pro-mercado.
- Consumo Privado: Se espera que el consumo sea el principal soporte del PBI, impulsado por la disponibilidad de liquidez (rezagos de retiros de fondos de pensiones) y una inflación baja que recupera el poder adquisitivo de los hogares.
Minería: Resiliencia ante la Incertidumbre
A pesar del ruido político, la minería es el sector que más divisas aportará en 2026. La cotización del cobre en niveles máximos históricos compensa, en parte, el riesgo país percibido por los inversores.
- Proyectos en Marcha: La ejecución de proyectos como Zafranal y la continuidad de Tía María serán vitales. Sin embargo, el sector enfrenta el riesgo de un aumento en la conflictividad social, ya que los periodos electorales suelen ser utilizados por actores locales para presionar por demandas sociales.
- El Reto de la Formalización: Uno de los temas centrales del debate presidencial será la minería ilegal. Se estima que esta actividad mueve miles de millones de dólares, y existe el riesgo de que estos fondos intenten influir en las campañas electorales locales y nacionales.

El Nuevo Hub Logístico: Chancay y Callao
El 2026 marca el primer año de consolidación operativa plena del Megapuerto de Chancay. Este proyecto trasciende la coyuntura política inmediata porque su infraestructura ya está terminada y su impacto es estructural.
- Reducción de Costos: Al reducir el tiempo de viaje a Asia a solo 23 días, el puerto de Chancay genera una ventaja competitiva que los agroexportadores aprovecharán independientemente de quién esté en el poder.
- Integración Regional: El Callao y Chancay actuarán como un sistema portuario integrado, atrayendo carga de países vecinos. Esto dinamiza el sector Transporte y Almacenamiento, que se proyecta como uno de los de mayor crecimiento anual.
Agroexportación: El Desafío de la Estabilidad Normativa
El sector agroindustrial llega a 2026 con una meta clara: superar los US$ 11,500 millones en exportaciones. No obstante, es un sector altamente sensible a las propuestas electorales sobre la Ley agraria y los derechos laborales.
- Mercados Asiáticos: La apertura de mercados como Malasia, Vietnam e Indonesia para productos como el arándano y la uva mitigará la dependencia de EE. UU. y Europa.
- Seguridad Jurídica: La principal preocupación de este sector para 2026 es el mantenimiento de los beneficios tributarios y los marcos regulatorios que permiten la inversión de largo plazo en irrigaciones.

Infraestructura y Construcción: El Motor del Empleo
El sector construcción tendrá un crecimiento moderado del 3.2%. En un año electoral, la inversión pública suele acelerarse en los primeros meses (ejecución de presupuestos antes del cambio de mando) y ralentizarse en el segundo semestre durante la transición.
- Asociaciones Público-Privadas (APP): La adjudicación de proyectos de saneamiento y energía será clave para cerrar brechas. La Línea 2 del Metro de Lima continuará su avance físico, siendo una de las obras con mayor presupuesto asignado para este ejercicio.
- Vivienda: Los programas de vivienda social (Mivivienda) seguirán impulsando el sector ante una demanda habitacional insatisfecha que no se detiene por las elecciones.
Energía: El Giro hacia lo Renovable
Para el cierre de 2026, Perú habrá consolidado una matriz energética más limpia. La entrada de nuevas centrales solares en el sur del país ayudará a estabilizar los precios de la energía para la industria.
- Hidrógeno Verde: 2026 será el año donde se definan los incentivos tributarios para los primeros proyectos de gran escala, posicionando al Perú como un líder regional en sostenibilidad.
Un año de retos
El año 2026 para el Perú es una carrera de obstáculos con un premio valioso al final: la consolidación como potencia exportadora y logística. Mientras que la inversión privada podría mostrar cautela, la fortaleza externa (exportaciones y precios de metales) y la operatividad de grandes obras de infraestructura actuarán como un escudo protector. La clave para los inversores y ciudadanos será monitorizar no solo las encuestas, sino la resiliencia de las instituciones técnicas como el BCRP, que garantizan que, pase lo que pase en las urnas, la moneda y la inflación sigan bajo control.
Fuente: PerúEmprende



