El mercado peruano de bebidas viene mostrando una característica cada vez más marcada: el consumidor no necesariamente abandona una categoría, sino que redefine cómo, cuándo y qué versión compra.
Las importaciones de bebidas energizantes y de cerveza sin alcohol entre 2024 y agosto de 2026 permiten observar ese cambio desde dos ángulos distintos. En los energizantes aparece un mercado que sigue siendo relevante, pero más maduro y selectivo; en la cerveza sin alcohol, en cambio, se aprecia la rápida expansión de una categoría que hasta hace poco ocupaba un espacio marginal.
Energizantes: más volumen en 2025, pero moderación en 2026
De acuerdo con la información de las importaciones registradas en la base de Sunat, en 2024 ingresaron al Perú 3,38 millones de litros de bebidas energizantes, por un valor CIF de aproximadamente US$ 4,24 millones. En 2025, el volumen aumentó a 3,89 millones de litros, un crecimiento de 15,3%, mientras que el valor CIF apenas avanzó 0,7%, hasta US$ 4,27 millones.
El valor promedio por litro descendió de aproximadamente de US$ 1,25 en 2024 a US$ 1,10 en 2025. Esto no equivale necesariamente a una reducción del precio al consumidor —el valor no incorpora toda la estructura comercial interna, la cual resulta muy afectada por la aplicación del Impuesto Selectivo al Consumo en toda su cadena —, pero sí puede reflejar modificaciones en las importaciones, mejores condiciones de abastecimiento o una mayor presencia de productos de menor valor unitario.
En el periodo analizado se observó un aumento en la concentración de los países proveedores, así Estados Unidos, resulto ser el origen mayoritario en el 2025, aproximadamente 96% del volumen importado, frente a 90% en 2024; Suiza vio reducida su participación en alrededor de 3,5%. En términos de valor, Estados Unidos pasó de representar 71% a 85% del total.
El panorama cambia al comparar las importaciones enero-agosto de los últimos dos años. En los primeros ocho meses de 2025 se importaron 2,13 millones de litros, por US$ 2,37 millones. En igual periodo de 2026, el volumen descendió a 1,62 millones de litros y el valor a US$ 1,83 millones: una contracción de 23,9% en volumen y 22,5% en valor. Los dos principales países proveedores retrocedieron: Estados Unidos cayó alrededor de 24,5% en litros y Suiza cerca de 21,2%.
¿Significa esto que el peruano está dejando de consumir energizantes? No necesariamente. Recordemos que las importaciones representan solamente una parte del mercado. Euromonitor estimó que las ventas minoristas de energizantes en el Perú alcanzaron 53,2 millones de litros en 2025, 4,1% más que el año anterior, aunque después de varios años de mayor expansión la categoría ha entrado en una fase de crecimiento más moderado. La consultora también identifica a los energizantes reducidos o libres de azúcar como uno de los segmentos más dinámicos, ante consumidores interesados en combinar estimulación con propuestas percibidas como más ligeras.

En consecuencia, resulta más apropiado hablar de una evolución de las preferencias dentro de la categoría que de un abandono de los energizantes. El mercado peruano muestra mayor competencia en precio, sabores, presentaciones y versiones sin azúcar, mientras las marcas buscan ampliar el consumo más allá de sus públicos tradicionales. A todo ello hay que añadirle las marcas nacionales de bebidas energizantes, las cuales, con insumos originales, van ganando la confianza del consumidor peruano.
El descenso de las importaciones en 2026 podría, por tanto, responder a una combinación de ajustes de inventarios, competencia de productos elaborados localmente y menor demanda de ciertas presentaciones importadas.
Respecto de los beneficios de los energizantes, es importante separar la evidencia científica de las promesas comerciales. Su principal efecto funcional comprobado proviene de la cafeína. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025, basada en 31 ensayos aleatorizados y 1.455 participantes, concluyó que la cafeína produce una mejora aguda de la atención, tanto en velocidad de reacción como en precisión. Un ensayo publicado en 2026 encontró igualmente mejoras en atención sostenida y estado de alerta, pero no detectó beneficios adicionales claros de los demás ingredientes de una bebida energética frente a una bebida que contenía la misma dosis de cafeína.
Esto no convierte a los energizantes en productos saludables por definición. El Instituto Nacional de Salud del Perú advierte, sin embargo, que una bebida energizante puede contener entre 80 y 322 mg por envase y que el consumo frecuente o excesivo puede provocar insomnio, palpitaciones, hipertensión y otros efectos adversos, recomendando además no mezclarlas con alcohol, medicamentos ni otros estimulantes, pues estos potencian los efectos sobre el corazón y la presión arterial, elevando el riesgo de arritmias, crisis hipertensivas, desmayos e incluso paro cardiaco.
El beneficio debe entenderse, por ello, como puntual y funcional: aumentar temporalmente la alerta y la capacidad de atención. No sustituyen el descanso, la alimentación ni la hidratación, ni deben confundirse con las bebidas deportivas o rehidratantes.
Cerveza sin alcohol: de nicho a una categoría visible
El comportamiento de las importaciones de cerveza sin alcohol fue mucho más expansivo. En 2024, el Perú importó aproximadamente 481 mil litros, con un valor de US$ 678 mil. En 2025, el volumen saltó a 1,77 millones de litros y el valor a US$ 2,27 millones. En apenas un año, las importaciones crecieron 267,9% en volumen y 235,1% en valor. México fue el principal proveedor: pasó de representar cerca de 60% del volumen importado en 2024 a 85% en 2025. También crecieron significativamente las compras procedentes de Países Bajos, mientras España y Alemania perdieron participación relativa.
La comparación enero-agosto de 2025 y 2026 presenta una corrección considerable. El volumen importado descendió de 1,28 millones a 796 mil litros, una caída de 37,9%, mientras el valor retrocedió 30,9%, desde US$ 1,62 millones hasta US$ 1,12 millones.
Sin embargo, detrás de la caída aparece un cambio interesante: una mayor diversificación de proveedores. México redujo su participación en el volumen importado desde 88,4% hasta 63,7%, mientras Países Bajos pasó de 5,5% a 25,4% y España de 2,9% a 9,8%. Por tanto, durante 2026 se importa menos, pero con orígenes más diversificados.
Otro hecho a tener presente es que durante el año 2025 se observa un cambio en la propia estructura de abastecimiento, así en el mercado local Backus lanzó Cusqueña Trigo Cero, que la compañía presenta como la primera cerveza premium de trigo sin alcohol elaborada en el Perú, y continuó desarrollando Corona Cero. Además, Heineken 0.0% había ingresado al mercado peruano a fines de 2024, buscando precisamente ampliar las ocasiones de consumo en las que se desea el sabor de una cerveza sin ingerir alcohol.
La producción nacional implica que una parte de la demanda que anteriormente debía satisfacerse mediante importaciones puede ahora ser atendida localmente, esto explica en parte la caída en las importaciones del presente año.
La evidencia comercial respalda esa hipótesis. El caso Corona Cero presentado en los Effie Awards Perú reportó que durante seis meses de 2024 la marca contribuyó a elevar 121% el volumen del segmento, alcanzando 73,6% de participación de mercado. Para 2026, de acuerdo al diario Gestión, la plataforma PedidosYa informa que la cerveza sin alcohol viene creciendo alrededor de 15% en su plataforma, comportamiento que relaciona con una mayor diversidad de estilos de vida y ocasiones de consumo.
Hay además una señal más amplia relacionada con la moderación. Un estudio de Impronta Research citado por Gestión señala que la proporción de encuestados que consume bebidas alcohólicas pasó de 77% en 2025 a 75% en 2026, mientras quienes declaran no consumirlas aumentaron hasta 25%. Añadiendo una campaña fuerte de empresas locales en promocionar este tipo de bebidas.
Esto no significa todavía que la cerveza sin alcohol esté sustituyendo masivamente a la cerveza tradicional. Sin embargo, permite afirmar que está dejando de ser un producto destinado únicamente a situaciones excepcionales para convertirse en una alternativa con ocasiones de consumo propias: almuerzos, deporte, reuniones de trabajo, días laborables o encuentros sociales en los que se desea moderar o evitar el alcohol.
En conjunto, los datos muestran dos transformaciones distintas en las preferencias del consumidor peruano. En los energizantes, la categoría parece transitar hacia la madurez: sigue creciendo el mercado, pero el consumidor dispone de más alternativas, precios, sabores y opciones con menor contenido de azúcar. En la cerveza sin alcohol, el cambio parece más estructural: el extraordinario incremento de las importaciones de 2025 ayudó a construir la categoría, mientras la disminución importadora de 2026 coincide con producción nacional, más marcas y nuevas ocasiones de consumo.
Fuente: Carlos Posada, Director Ejecutivo/ CCL/ lacamara.pe